El piso en el que vive Yolanda tiene 39 metros cuadrados. El recibidor, la cocina, el salón y la habitación son una estancia abierta. Solo el baño tiene un espacio propio. A priori, ningún lujo. Pero por esa casa piden 550 euros de alquiler. En Sitges (Barcelona), el lugar donde reside, la vivienda más barata de las anunciadas en el portal Idealista presenta las siguientes características: estudio, 37 metros cuadrados útiles, en alquiler temporal -de octubre a julio- y por 800 euros al mes. Visto en contexto, igual lo de Yolanda sí tiene algo de lujo.
El secreto está en el rótulo que acompañaba a aquel inmueble cuando salió por primera vez al mercado: vivienda de protección oficial (VPO). La fórmula, que vivió su boom en la década de los 80, facilita el acceso a un hogar asequible a personas que cumplen determinados requisitos, con la administración como garante: se destina financiación pública para crear un parque inmobiliario de precios topados. Esas casas y pisos salen al mercado, en venta o alquiler, en unas condiciones que sí están al alcance de la mayoría, al margen de las fluctuaciones del mercado y de cualquier burbuja. El modelo fue muy popular en los 80 y 90, como también durante los años más prósperos del ladrillo, pero ahora, cuando la crisis habitacional la hace más necesaria, aquella solución no toma fuerza. Al contrario, la vivienda protegida es cada vez más la «suerte» de unos pocos.
«Mis padres vivían en un piso de protección en Barcelona, que pudieron comprar a muy buen precio». Habla Yolanda, de 50 años, residente en Sitges, pero la afirmación podría atribuírsele a los miles de españoles que crecieron en una de las hasta 100.000 VPO que salían al mercado cada año en la década de los 80 -según Funcas-. El Ministerio de Transportes dispone también de estadísticas: en 1995, hace 30 años, se pusieron a disposición de la ciudadanía 71.141 viviendas con la etiqueta de «protegida» -llegarían a ser 85.028 en 1997-. Ahora, sin embargo, la oferta se ha desplomado: en 2024 salieron al mercado 14.371
FUENTE: https://www.elmundo.es/
EN : https://www.elmundo.es/espana/2025/08/14/689ccb3dfdddff7b3f8b4573.html




























