Dime cómo lo llamas y te diré quién eres. Esta premisa se puede aplicar también al mundo de las bajas laborales, donde aparece tanto la denominación más neutra de “incapacidad temporal” (IT), que utiliza la Seguridad Social; como la más cotidiana de “bajas”, que manejan los sindicatos; y también el intencionado “absentismo” que esgrime la patronal. Precisamente, hoy los tres protagonistas citados se reúnen para negociar una mejora del funcionamiento deficiente de las IT, y lo hacen después del chaparrón que supuso el informe de la Airef de la semana pasada en que apuntaba a deficiencias estructurales en la gestión de las bajas que han llevado a que su número de haya disparado en los últimos años. Un aumento del 60% de la incidencia y un incremento de la duración media que ha provocado triplicar el gasto en incapacidad temporal.
La Airef establece un retrato robot del trabajador en baja: la cogió también el año anterior, trabaja en una empresa grande, tiene contrato indefinido, nivel salarial medio, no es autónomo, es mujer, menor de 40 años y es empleado del sector público. Unas conclusiones que refuerzan clichés habituales, como que los autónomos tienen, a la fuerza, salud de hierro; que uno se toma la baja si tiene un buen contrato o trabaja para la administración, y que hay una tendencia de algunos empleados a las bajas reiteradas. En definitiva, una foto que alimenta las teorías de incentivos erróneos y supuestos abusos de los trabajadores de las prestaciones sociales.
FUENTE: https://www.lavanguardia.com/
|
EN: https://www.lavanguardia.com/economia/20260209/11461137/bajas-fraudulenas.html
|




























